Todo lo que debe saber si decide ponerse un esmoquin

Inicialmente creado para fiestas y momentos donde la mujer no estaba presente, hoy su uso se ha extendido, ofreciendo muchas opciones que deben hacer que nuestro esmoquin se diferencie de los trajes aburridos que veremos estas fiestas. El esmoquin nunca ha pasado de moda ni ha sufrido modificaciones importantes. Por ello, es mucho más que un capricho: permanecerá mucho tiempo en el armario y podremos lucirlo en muchas ocasiones. En estas líneas damos respuesta a diez cuestiones básicas sobre el esmoquin para vestirlo a la perfección en estos días de celebración.

1. ¿Chaqueta cruzada o de hilera sencilla? En contra de lo que ocurre con el traje estándar, en el esmoquin la chaqueta de hilera sencilla se considera más formal. Esto es así al tener que acompañarse de una tercera pieza: un fajín o un chaleco. Se puede vestir abierta o cerrada, y llevará solo un botón forrado con la misma seda y color que el de las solapas. Únicamente el color negro o el conocido como azul medianoche deberían entrar dentro de nuestra elección.
2. ¿Fajín o chaleco? En sus comienzos, selo el chaleco era admitido, y todavía hoy este se debería preferir por su seriedad. La entrada del fajín fue progresiva, ganando protagonismo en las fiestas más informales y cuando en climas tropicales se vestía el esmoquin de chaqueta blanca. Era con esta cuando incluso en el fajín se introducía una nota de color. Se debería optar por chalecos de hilera sencilla, bajos de altura, siempre del mismo color que el resto del esmoquin y, a ser posible, con sus cantos rematados a seda y a mano.
3. ¿Solapas terminadas en punta o redondeadas? Hasta que el Duque de Windsor no puso de moda las solapas redondeadas, todas terminaban en punta. El hecho de que el frac las llevara siempre rematadas en punta condicionó al esmoquin. Hoy se alternan ambas terminaciones, se trate de chaqueta cruzada o sencilla. No obstante, las chaquetas blancas agradecen las solapas redondeadas, menos serias. En todo caso, las solapas estarán rematadas en seda. En lo referente a las aberturas, no tienen lugar ni en la cruzada ni en la de hilera sencilla. Las aberturas buscan ganar comodidad al sentarse, y el esmoquin se creó para vestirse en fiestas donde la mayoría del tiempo se pasaba de pie.
4. ¿Corbata de lazo negra o de color? ¿De seda o lana? A pesar de las nuevas tendencias, la pajarita de lazo debe ser negra. Con algunos conjuntos, la corbata de lazo podría ser de lana, pero con el esmoquin debe ser de seda y mejor anudada manualmente, lo que consigue que sus dos extremos no sean exactamente iguales. Su seda debería ser la misma que la de las solapas de la chaqueta.
5 ¿Zapatos Oxford u ‘opera pumps’? Ambas opciones son válidas, aunque las opera pumps son más especiales. Asegurémonos de que su lazo esté confeccionado con la misma seda que la corbata de lazo y las costuras laterales del pantalón. Las opera pumps de terciopelo son válidas, aunque mejor vestirlas en los ambientes más informales. De preferir el modelo Oxford, el Balmoral quedará muy elegante en su terminación charol y con los lazos de seda. El pantalón deberá tocar el zapato, siendo su boca algo ancha.
6. ¿Cuello estándar o diplomático? Por lo poco que se ve el cuello diplomático, resulta mucho más personal. Intentemos que la corbata de lazo quede encuadrada entre los picos del cuello de la camisa, no sobresaliendo por ninguno de ellos. Recordemos que el delantero de la camisa del esmoquin es del tipo marcella o piqué, y el puño doble resulta más que aconsejable.
7. ¿Botonadura joya o de madre perla? Si podemos, no lo dudemos: botonadura con alguna piedra preciosa de color, la única nota de color que permite el esmoquin. Las botonaduras de ónice son una opción más asequible, y de elegir el mismo material y color en pechera y gemelos el resultado puede ser muy elegante.
8. ¿Calcetines de hilo o seda? Aunque los de hilo pueden sacarnos de apuros, los de seda son los más acertados. Deben ser 100% de seda, sin mezcla alguna. Obligatorio que lleguen hasta la rodilla.
9. ¿Qué complementos? Un pañuelo de bolsillo blanco, de lino o de seda, ribeteado a mano, añade siempre un toque de estilo. La historia del esmoquin desaconseja llevar reloj. Si aún así lo necesitamos, mejor uno de pulsera. En las noches más frías, un sombrero Homburg, un largo abrigo Chesterfield cruzado, unos guantes de piel grises y una bufanda blanca.
10. ¿Chaqueta de terciopelo o un buen sustituto? Aunque hay chaquetas de fumar de gran belleza, el conjunto resulta más informal, no apropiado para celebraciones serias.